Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo: 

En el marco del Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, es fundamental reflexionar sobre los conceptos de neurodiversidad y neurodivergencia. La neurodiversidad es un enfoque que reconoce y valora las variaciones en el funcionamiento neurológico humano como una expresión natural de la diversidad. A partir de este concepto surgen dos términos clave: neurotípico y neurodivergente. Una persona neurotípica es aquella cuyo funcionamiento cognitivo se ajusta a lo que se considera estadísticamente común o esperado. En cambio, las personas neurodivergentes procesan la información de manera distinta. Este grupo incluye condiciones como el autismo, la dislexia, el TDAH, entre otras. Estas diferencias no son déficits ni errores, sino formas únicas de percibir, pensar y relacionarse con el mundo. 

Según el Foro Económico Mundial, entre el 10% y el 20% de la población mundial se considera neurodivergente, donde equipos que incluyen profesionales neurodivergentes pueden ser hasta un 30% más productivos. ​Al respecto, Macarena Krefft, directora del magíster en evaluación e intervención ABA en TEA de la Universidad Autónoma de Chile, enfatiza la relevancia de adoptar un lenguaje que refleje respeto y comprensión hacia las personas autistas. «El lenguaje es una herramienta poderosa que no solo refleja nuestra realidad, sino que también la construye. Al hablar de autismo, es fundamental ser conscientes de las palabras que utilizamos, ya que pueden influir en cómo se percibe y valora a las personas que viven la condición”.​

En este contexto, se proponen algunas recomendaciones para un uso del lenguaje correcto y respetuoso en la materia:​

  1. Utilizar «persona autista» en lugar de «persona con autismo».​
  2. Hablar de «características autistas» en vez de «síntomas autistas».​
  3. Referirse a «intereses profundos o pasiones» en lugar de «intereses restrictivos».​
  4. Mencionar «desafíos» en vez de «dificultades» o «impedimentos».​
  5. Usar «niveles de apoyo» en lugar de «severidad».​
  6. Optar por «apoyo en» en vez de «tratamientos».​
  7. Hablar de «co-ocurrencias» en lugar de «comorbilidades», entendiendo por ello la presencia de dos o más condiciones en la misma persona como por ejemplo ansiedad, TDAH, entre otros.
  8. Utilizar «no hablante» o «no oral» en vez de «no verbal» o «preverbal», reconociendo que la oralidad no es la única forma de comunicación.​
  9. Emplear «hablante» en lugar de «verbal», reconociendo las diferentes modalidades de comunicación.​
  10. Usar «stimming» en vez de «estereotipias», que son movimientos repetitivos, involuntarios y coordinados que se realizan sin ningún propósito.

Adoptar este enfoque contribuye a crear un entorno más inclusivo, donde las personas autistas son valoradas por sus capacidades, fortalezas, intereses y necesidades únicas, en lugar de ser definidas únicamente por sus desafíos. «Las palabras tienen un poder transformador, y cambiar la manera en que hablamos sobre el autismo es un paso crucial hacia una sociedad más comprensiva y respetuosa», afirma Krefft.​

En este Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, la Universidad Autónoma de Chile invita a la comunidad a reflexionar sobre la importancia del lenguaje y a comprometerse con prácticas que fomenten la inclusión y el respeto hacia todas las personas, reconociendo y celebrando la diversidad que enriquece nuestra sociedad.

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