Durante el 2024, de acuerdo con información oficial del Ministerio de Educación (Mineduc) se produjeron 47.509 deserciones estudiantiles, lo que representa una disminución de la tasa de desvinculación desde 1,66% a 1,57% en el 2023 y 2024 respectivamente. Además, el informe indica que de 17.110 estudiante que se habían desvinculado durante el 2023, 1 de cada 3 regresó al sistema, según información dada a conocer en 2025 por la cartera del ramo.
Las repercusiones del aumento de estas tasas de desvinculación tienen un efecto directo en las aspiraciones de remuneraciones de los jóvenes que deben enfrentar el mercado laboral, lo que se explica en el siguiente gráfico:
Fuente: Diario Financiero
De acuerdo con el gráfico, los trabajadores que no culminan la educación secundaria logran obtener ingresos más bajos en un 10% que aquel que completo la educación secundaria. Si esta condición se mantiene en el tiempo, las posibilidades de mejorar las legítimas aspiraciones económicas de los jóvenes sin terminar la educación, son casi nulas.
Por lo tanto, resulta relevante aplicar modelos predictivos como el que se señala en el informe Perspectivas de la Educación Digital de la OCDE 2021 (INTEF.es, 2021), al sistema escolar nacional.
Este informe propone en el capítulo 9, Sistemas de Alerta Temprana e Indicadores de Abandono de la Educación Secundaria: El Nuevo Rol de la Tecnología, el cual tiene por objeto proporcionar predictores de los estudiantes de los estudiantes que no culminan los estudios.
El objetivo de un sistema de alerta temprana reside en proporcionar predictores para los factores que son relevantes para los estudiantes, de forma que el sistema pueda enfocarse en intervenciones y sistemas específicos, tales como la permanencia y el rendimiento de los estudiantes. De esta forma se recopilan indicadores de alerta temprana bajo un sistema único diseñado para asignar los recursos de los centros educativos a aquellas áreas que supongan un desafío para los alumnos en riesgo de deserción.
Cabe señalar que estos sistemas no se centran en el contexto, los antecedentes y los factores demográficos, por el contrario, los sistemas se basan en predictores e indicadores adaptables a la realidad para que los centros educativos puedan intervenir y entregar apoyo al estudiante.
De esta forma, La teoría de la detección de señales coteja la precisión de los predictores de forma que todas las variables se comparan mediante un gráfico de características operativas del receptor. Un modelo educacional que aplica estas variables es el estudiado por la Universidad de Chicago, que analiza los variables relevantes para el estudio:
Variables de Rendimiento Académico: Indica que el 95% de los estudiantes con promedio B+ o más en su primer año de secundaria (Enseñanza Media) se gradúan. Además, los estudiantes de secundaria de primer año que obtienen un promedio B, tienen el 80% de finalizar los estudios con un promedio de al menos 3.0 GPA (Promedio General de Calificaciones). De igual forma, señala el estudio que los estudiantes con menos de C de promedio tienes más posibilidades de no graduarse.
Ausencias: El estudio señala que los alumnos que pierden menos de 1 semana de calases por semestre tienen un porcentaje de 90% de terminar la secundaria. (sin importar el resultado de los exámenes de 8vo básico). En cambio, los estudiantes que pierden más de 2 semanas de clases fracasarán en al menos en 2 clases, sin importar el porcentaje de llegada a la secundaria.
En síntesis, el estudio concluye que una oportunidad relevante para todo estudiante es el primer año en la secundaria, sin embargo, los buenos estudiantes que pierden clases pueden ver afectado el rendimiento y los estudiantes que han enfrentado dificultades académicas pero que han asistido con mayor asistencia pueden cambiar las proyecciones.
La ausencia a clases si genera repercusiones en las notas, además resulta relevante el involucramiento Escuela- Padres para corregir y determinar las opciones para concurrir en la ayuda del estudiante. Finalmente, es necesario empatizar con el alumno en lo relevante de la etapa escolar y lo importante de cumplir con los requerimientos académicos de manera de lograr mejores calificaciones, por cuanto quienes tienen mejores calificaciones tienen una menor probabilidad de fracasar en cursos que los compañeros que no asignan esta prioridad (U de Chicago, 2007).
Finalmente, para mejorar la deserción escolar y lograr mayores niveles de bienestar individual del estudiante se requiere de estudios y análisis predictivo de bajas como el indicado anteriormente, toda vez que, a la luz de los resultados, permite modificar las tendencias de deserción escolar.





















