Con la llegada del otoño, las temperaturas comienzan a bajar y las condiciones ambientales cambian de manera importante, generando un impacto directo en el cuerpo, especialmente en quienes realizan actividad física de forma regular.

Durante esta época del año, es común que aumenten las lesiones musculoesqueléticas debido a factores como la mayor rigidez muscular y articular, la disminución de la irrigación sanguínea periférica y la menor elasticidad de músculos y tendones.

Este escenario puede traducirse en un mayor riesgo de sufrir lesiones como desgarros musculares, tendinopatías, contracturas e incluso dolor lumbar, especialmente cuando no se toman precauciones al momento de entrenar.

“Con el frío, el cuerpo tarda más en alcanzar una temperatura óptima para el movimiento, por lo que es fundamental preparar bien la musculatura antes de entrenar. Muchas lesiones en esta época ocurren por comenzar la actividad física de forma brusca o sin una correcta activación previa”, explica Simón Meza, kinesiólogo de Sportlife.

Cinco claves para prevenir lesiones en otoño

  1. Realizar un calentamiento más largo
    Durante los meses fríos, el cuerpo necesita más tiempo para prepararse antes de ejercitarse. Se recomienda dedicar entre 10 y 15 minutos a ejercicios de movilidad, activación muscular y progresión del esfuerzo.
  2. Mantener la temperatura corporal
    Entrenar con ropa adecuada ayuda a conservar el calor muscular, algo especialmente importante en actividades al aire libre o durante los primeros minutos del entrenamiento.
  3. Progresar de forma gradual
    Evitar comenzar con altas intensidades es clave. Aumentar cargas o exigencia de manera progresiva permite que músculos y articulaciones se adapten correctamente.
  4. No descuidar la hidratación
    Aunque en otoño disminuye la sensación de sed, el cuerpo sigue necesitando una hidratación adecuada. La deshidratación también puede afectar el rendimiento y la recuperación muscular.
  5. Incorporar movilidad y recuperación
    El trabajo de movilidad, los estiramientos y una buena recuperación posterior al ejercicio ayudan a reducir la rigidez acumulada y a prevenir molestias articulares y musculares.

Según el especialista, adaptar la rutina de entrenamiento a las condiciones propias del otoño no solo permite reducir el riesgo de lesión, sino también mantener un mejor rendimiento físico durante esta temporada.

“Pequeños cambios en la forma de entrenar, como dedicar más tiempo al calentamiento, abrigarse correctamente o respetar la progresión de cargas, pueden marcar una gran diferencia en la prevención de lesiones”, agrega Simón Meza, kinesiólogo de Sportlife.

En esta época del año, escuchar al cuerpo y ajustar los hábitos deportivos se vuelve fundamental para seguir entrenando de forma segura y saludable.

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Equipo Prensa
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