Marzo es un mes que suele llegar con una avalancha de pagos que muchos no ven venir. No se trata solo de los gastos evidentes como uniformes, útiles o transporte escolar, sino también de esos pequeños pagos que se acumulan sin darnos cuenta, como colaciones, aplicaciones de traslado, mayor consumo de combustible o incluso más pasajes semanales. A eso se suman compromisos del auto que suelen reactivarse después del verano, controles médicos y las cuotas de vacaciones que empiezan a cobrarse justo cuando se vuelve a la rutina.

Manuel Chong, académico de Ingeniería Comercial de la Facultad de Economía y Negocios, de la U. Andrés Bello, sede Concepción, explicó que anticiparse no significa gastar antes, “sino reconocer que marzo es un mes más caro que el promedio. Lo ideal es hacer una lista desde enero o febrero con todos los compromisos, anotar sus montos y fechas de pago, y tener claro que ese mes deja poco margen para otros desembolsos”.

Prepararse es la clave

Para el experto, una buena forma de prepararse es dejar de mirar el presupuesto mes a mes y empezar a planificar por trimestres. “Marzo impacta no solo en ese mes, sino también en abril y mayo, así que conviene verlo como un bloque. Posterior es distinguir entre gastos fijos, variables y extraordinarios, y calcular cuánto dinero queda realmente disponible después de cubrir arriendo y servicios básicos. Con esos datos, se puede crear un fondo específico para los gastos de marzo”.

El académico de la UNAB agregó que es hora de hacer ajustes, como revisar las suscripciones que se mantienen desde el verano, eliminar gastos que no aportan y reasignar ese dinero a lo que de verdad importa en la vuelta a clases y transporte. “El primer trimestre siempre es más caro; asumirlo permite reducir el estrés y enfrentar el mes con mayor orden”.

Ordenar para no endeudarse

Chong insistió en que endeudarse para salir del paso puede ser riesgoso si no se tiene un plan de cómo pagar después. “Lo más sano es ordenar primero los ingresos y postergar compras grandes que no sean urgentes. En lugar de recurrir inmediatamente al crédito, es mejor aprovechar ingresos extraordinarios, como el Aporte Familiar Permanente, para cubrir parte de los gastos escolares”.

Asimismo dijo que si no hay otra opción y es necesario usar crédito, lo ideal es elegir cuotas sin interés en comercios o comparar distintas ofertas de crédito de consumo antes de solicitar financiamiento. “Lo que sí debería evitarse son los avances en efectivo o el uso de la línea de crédito, porque sus intereses y comisiones suelen ser excesivos”.

Errores a evitar

El docente afirmó que uno de los errores más comunes es asumir que la crisis de marzo es inevitable. Eso lleva a pagar solo el monto mínimo en las tarjetas, acumular intereses y minimizar gastos pequeños que, al repetirse, desordenan todo el presupuesto. “También es típico hacer compras de último minuto sin comparar precios o costearse con la línea de crédito, cuando una mejor planificación podría haber evitado ese sobreendeudamiento”.

En cuanto a consejos, el académico UNAB explicó que “es esencial tener los fondos separados, no tocar el ahorro de emergencia y establecer un fondo específico para marzo que, si se utiliza, cuente con un plan de reposición. Reducir gastos no esenciales, como compras impulsivas, ayuda a pasar el mes sin recurrir al crédito”.

Finalmente, el experto insistió en que vale la pena evaluar en abril cómo funcionó la estrategia, identificando qué gastos se pudieron evitar, cuáles fueron inevitables y qué se puede mejorar para el próximo año.

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Equipo Prensa
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