Desde la experiencia en la alta montaña hasta el mundo empresarial, el fundador de FASTCO Group, Hernán Leal, sostiene que elegir bien a la pareja es una decisión que puede influir directamente en la salud emocional, la toma de decisiones y el desempeño personal.
En su libro “Cómo encontrar el amor” comparte claves para construir relaciones más conscientes y, en esta nota analiza casos de figuras públicas que han transformado crisis afectivas en oportunidades de crecimiento, como ocurrió tras la mediática ruptura entre Shakira y Gerard Piqué, que dio origen al viralizado lema de la cantante colombiana: “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” que se transformó en un hit musical así como también el nombre de una gira mundial. Por otra parte, Piqué se potenció como empresario con su exitosa compañía de entretenimiento “Kosmos”.
En la vida personal y en los negocios hay decisiones que pueden cambiar el rumbo de todo. Para Hernán Leal, empresario chileno, escritor, montañista y fundador y presidente ejecutivo de FASTCO Group, una de las más determinantes es la elección de pareja.
Su reflexión nace tanto de su trayectoria empresarial como de su experiencia en la alta montaña, un espacio donde —según explica— elegir al compañero equivocado puede tener consecuencias graves.
“La pareja te puede llevar al éxito o al fracaso y tú también puedes hacer lo mismo con tu pareja. En la alta montaña la elección de un mal compañero te puede llevar a sufrir un grave accidente, no hacer cumbre, o lo que es peor llevarte a la muerte. En los negocios no es tan extremo, pero si tu pareja no es un aporte terminarás cargando gran parte del peso tú”, plantea Hernán Leal autor de “¿Cómo encontrar el amor? El Método Leal”.
Desde esa mirada, el profesional propone un enfoque práctico y realista sobre las relaciones. A su juicio, la clave no está en idealizar el amor, sino en entender que la estabilidad emocional que se construye en pareja impacta directamente en la forma en que las personas enfrentan desafíos profesionales, toman decisiones y gestionan el estrés cotidiano.
“No se trata de conseguir un príncipe azul o tu media naranja, se trata de encontrar a la persona correcta, no la perfecta”, afirma.
El amor también influye en la productividad
Leal sostiene que una relación sana puede transformarse en un factor protector frente al estrés, la ansiedad y el desgaste emocional que muchas veces acompañan la vida laboral. Cuando la pareja funciona como un equipo, dice, la estabilidad personal permite tomar decisiones con mayor claridad y sostener procesos complejos con más equilibrio.
En cambio, una mala elección puede generar efectos que terminan permeando otros ámbitos de la vida. “En los negocios que se hacen con socios, la calidad se ve en las crisis o en la ruptura, no en las buenas. Pasa lo mismo con la pareja”, explica.
Por lo mismo, en su libro Cómo encontrar el amor desarrolla el llamado Método Leal, una propuesta que parte desde la autoconciencia antes de buscar una relación.
“Lo primero que debes trabajar es a ti mismo: ¿quién soy realmente, con mis luces y sombras?, ¿qué ofrezco a mi pareja en lo afectivo, social y económico?, ¿qué compromiso estoy dispuesto a asumir?”, sostiene.
El riesgo del “enamoramiento ciego”
Uno de los puntos centrales de su análisis tiene relación con el periodo inicial de las relaciones. Según Leal, durante la etapa del enamoramiento —que distintos estudios sitúan entre uno y dos años— las personas suelen perder objetividad. Curiosamente pasa lo mismo en los negocios.
Entre estos estudios está el neurobiológico de Donatella Marazziti “Hormonal changes when falling in love” que comparó los niveles de serotonina en personas recién enamoradas con personas con trastorno obsesivo compulsivo. Encontró que esos niveles se normalizan después de 12 a 18 meses, lo que sugiere que la fase intensa del enamoramiento tiene una duración limitada.
Así como la investigación de Dorothy Tennov y su famosa teoría de “Limerencia”. Basada en entrevistas y cuestionarios, Tennov encontró que la fase de limerencia (enamoramiento obsesivo) dura entre 18 meses y 3 años, con un promedio cercano a 2 años.
“En ese periodo el enamoramiento no nos deja ver con claridad cómo es realmente nuestra pareja. Todo lo vemos color de rosa y esa ceguera nos puede llevar a tomar malas decisiones de largo plazo”, advierte.
Como ejemplo reciente menciona la mediática ruptura entre el cantante Américo y la comediante Yamila Reyna, ampliamente comentada en redes sociales y medios.
“En las redes sociales todo parecía idílico, pero pasado el “enamoramiento” comenzaron los problemas que estallaron en una crisis de proporciones. Sin entrar a juzgar, las parejas son de a dos, por lo tanto los problemas son 50% responsabilidad de cada uno”, señala.
Por ello, su recomendación es mantener una mirada consciente incluso en las primeras etapas de una relación. “Mi consejo es estar despierto o despierta en el período del enamoramiento y tratar de cuestionar gestos, comentarios y actitudes para no caer en la ceguera hormonal”, agrega.
Cuando la pareja potencia el liderazgo
A lo largo de la historia también existen ejemplos de líderes cuya vida personal se fortaleció gracias a relaciones que funcionaron como un verdadero equipo.
Para Leal, casos como los de Barack Obama y Bill Gates muestran cómo la sinergia de pareja puede convertirse en un factor clave para el liderazgo.
“Obama y Gates se rodearon de mujeres que también se transformaron en líderes importantes en sus ámbitos, y la sinergia que se produjo en ambos casos es ejemplar”, comenta, no obstante los problemas maritales que ambos han enfrentado en sus caminos.
Sin embargo, también existen situaciones donde el crecimiento personal surge tras una ruptura. El caso de la cantante colombiana Shakira, dice, refleja cómo una crisis afectiva puede transformarse en motor creativo y profesional.
“Ante un fracaso puedes quedarte pegado en el dolor o superarlo y tomar lo mejor de la experiencia. Shakira usó su ruptura con Gerard Piqué para potenciar su imagen y repertorio musical con un eslogan mundial ampliamente viralizado: ‘las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan’”, afirma.
Aprender también de los fracasos
Más allá del resultado final de una relación, Leal sostiene que lo importante es la capacidad de aprendizaje.
“La mayoría de las parejas tienen altos y bajos. Algunas salen adelante y otras se rompen. Lo importante es salir fortalecidos, porque para mí los fracasos son la mejor manera de aprender y crecer”, concluye.
Desde su perspectiva, así como en la montaña cada paso exige conciencia y preparación, en la vida afectiva también es clave elegir con criterio a la persona que caminará al lado de nosotros. Porque, al final, esa decisión no solo impacta el corazón, sino también el equilibrio emocional, el bienestar y el camino profesional de cada persona.
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