María Jesús Honorato Decana Facultad de Educación Universidad de Las Américas
Los resultados del Simce 2024 en 4° básico han sido históricos, con puntajes sin precedentes en Lectura y Matemática. La mejora se ha observado en todos los grupos socioeconómicos, especialmente en los más vulnerables. Sin embargo, estos logros no son producto del azar, sino de años de inversión en programas de calidad, estrategias basadas en evidencia y el compromiso de docentes y familias.
En 2019, el Estado realizó una inversión histórica en los niños y niñas de primero y segundo básico. Se diseñó e implementó un programa innovador que incluyó bibliotecas de aula con más de 50 libros de alta calidad, seleccionados para interesar y motivar a los niños en la lectura, un método sistemático de enseñanza basado en la conciencia fonológica y el principio alfabético, y un texto de Matemática adaptado de la metodología japonesa, centrado en el juego y la resolución de problemas en el contexto chileno.
Cuando la pandemia golpeó en 2020, el aprendizaje no se detuvo. Los materiales fueron digitalizados de inmediato y se enviaron clases guiadas a docentes y familias a través de WhatsApp, YouTube y TV educativa. La participación de las familias fue crucial para sostener el proceso. Cada clase fue preparada con los mejores docentes para modelar y enseñar a través de estos medios.
El compromiso de los docentes fue fundamental. No cesaron en su esfuerzo por preparar a los niños y niñas en su proceso de alfabetización. Desde distintas unidades del ministerio se dedicaron innumerables horas a capacitarlos en estrategias digitales de enseñanza de la lectura. Se entrenó a más profesores que nunca con el respaldo del Centro de Perfeccionamiento Docente. Además, se implementaron estudios de clases, una metodología innovadora que permitió a los docentes no solo revisar sus textos y guías didácticas, sino recibir instrucciones detalladas sobre cómo enseñar, usar los libros y emplear audiolibros.
Las herramientas tecnológicas fueron claves para sostener los avances en plena pandemia. Aplicaciones interactivas, videollamadas y plataformas educativas aseguraron que miles de estudiantes no se quedaran atrás. La adaptación de los docentes a estas nuevas metodologías representó un esfuerzo sin precedentes. Asimismo, se fortaleció la retroalimentación docente, generando espacios para compartir experiencias y mejorar continuamente las estrategias de enseñanza.
En 2021, con el regreso gradual a la presencialidad, se reforzaron los programas Leo Primero y Sumo Primero, junto con la implementación del Diagnóstico Integral de Aprendizaje (DIA). Los resultados actuales reflejan la eficacia de un modelo que combinó calidad curricular, evaluación continua y compromiso familiar y docente. La educación inicial es clave para el éxito futuro, y estos logros evidencian que las políticas sostenidas en el tiempo generan impactos reales.
El desafío ahora es no perder lo aprendido. El compromiso de toda la comunidad educativa debe permanecer firme para seguir reduciendo brechas y garantizar que todos los niños y niñas accedan a una educación de calidad, sin importar su contexto.