• Los años de pandemia han impactado en la preparación de los estudiantes para la vida universitaria, debido a las clases bajo modalidad híbrida o a distancia y a los estresores propios del encierro. Sea como sea, no es el fin del camino, sino que un nuevo inicio. ¿Cómo enfrentar esas alternativas?

 

Santiago, 29 de diciembre de 2022. Ya se acercan los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), la cual fue rendida por más de 250 mil personas en noviembre pasado para el proceso de Admisión 2023. Muchos verán cumplidas sus expectativas, pero otros, deberán ampliar el horizonte y contemplar qué posibilidades tienen antes de iniciar la vida post colegio.

Para Soledad Casal, coordinadora psicoeducativa de la red de colegios Cognita, con 17 establecimientos en Chile, en este periodo de espera de los resultados “siempre será positivo considerar con anticipación un plan B que incluya variadas opciones, de forma tal que, si el resultado no es igual al esperado, tenga la seguridad de que siempre existirán otros caminos”.

  • Si hay claridad de que la Universidad es su mayor anhelo y objetivo central, el estudiante puede inscribirse en algún preuniversitario para preparar mejor los contenidos que son evaluados en la PAES en julio 2023.
  • Algunas universidades ofrecen el denominado Plan Académico de Bachillerato, que permite tener más tiempo para definir el área que más se aproxima a sus intereses, vivenciando las asignaturas dentro del ambiente y la vida universitarios.
  • Para muchos jóvenes y familias la universidad no es el único camino, también podrían serlo los institutos de formación técnica o bien la inserción en la vida laboral.

Sin embargo, antes de tomar cualquier decisión, lo recomendable es que los padres y madres estén presentes y disponibles en la vida de sus hijos, acompañándolos, escuchándolos y conociendo cuáles son las emociones que pueden estar vivenciando, ayudándoles a aceptarlos y entender que “es normal sentirse mal”, explica la psicóloga de Cognita. “También es importante trabajar las expectativas o anhelos de los padres en relación con el proceso y los resultados, ya que muchas veces, la angustia de los/las jóvenes va de la mano con un sentimiento de haber fallado o no haber cumplido con las expectativas de sus progenitores”, recalca la especialista.

En este sentido, lo que se aconseja es mostrar apoyo, comprensión y valoración por el esfuerzo, independientemente del resultado, dejando en claro que no son los deseos de los padres los que están en juego, sino sus propias metas y sueños.

¿Y si vemos que nuestro hijo está deprimido ante un resultado insatisfactorio? La frustración ante un resultado no esperado podría expresarse de distintas maneras: irritabilidad y/o ira, aislamiento o tristeza. “Es importante señalar que el sentimiento de frustración que se produce cuando tenemos altas expectativas sobre algo y esto no se cumple, es absolutamente esperable, como también lo es una cierta dosis de ira, ansiedad o tristeza”, señala la psicóloga, por lo que se debe distinguir que un estado depresivo no es lo mismo que un estado de tristeza pasajera. Sin embargo, cuando dicha frustración causa un intenso estrés, que el/la joven no puede superar, que comienza a interferir en su vida diaria y en su desempeño habitual, cambiando hábitos de sueño, alimentación, ocio, socialización, higiene, etc., pudiendo incluso presentar síntomas somáticos como dolores de cabeza o estómago, entre otros, entonces sí es motivo de intervención, buscando apoyo profesional.

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