“Estamos disponibles para una discusión”. El gobierno se abrió a la idea de estudiar un recorte en la duración de las carreras universitarias. Según señaló la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés, en TVN, una reforma a la oferta académica “podría implicar acortar carreras. Requerimos actualizarlas, hacerlas más pertinentes a los tiempos que corren, al mercado laboral y obviamente acortar carreras tiene el beneficio que hace más eficiente el sistema y eso tiene relación con el financiamiento”.

  • Un informe de la Biblioteca del Congreso arroja que en Chile la mayoría de los pregrados corresponden a programas de 5 años, mientras que en Europa dura 3 años, el que los alumnos pueden complementar con dos años de magíster.
  • En la reunión del Consejo de Rectores, realizada el jueves en Chillán, se acordó disponer un grupo de académicos para que analicen el tema con el Mineduc, así como la revisión del sistema de títulos y grados.
  • “Como CRUCH estamos absolutamente disponibles y consideramos que es muy plausible entrar a una discusión sobre la pertinencia de la oferta académica y la duración de las carreras”, señala el vicepresidente ejecutivo del CRUCH, Emilio Rodríguez.

 

Rector Juan Carlos de la Llera, Pontificia Universidad Católica:

  • “Entre los pros está la posibilidad de llevar tempranamente a nuestros estudiantes a la fuerza laboral, reconociendo que hoy el conocimiento evoluciona muy rápido y no tiene sentido alargar las carreras, sino tener varios ciclos más cortos de preparación/actualización a lo largo de la vida”.
  • “En los contras, la preparación con la que llegan muchos estudiantes hoy a las carreras necesita de cursos introductorios muchas veces para ponerlos al día en distintas materias, por lo que no es comparable con currículos de otras partes del mundo”.
  • “Lo otro es que los títulos en Chile son habilitantes profesionalmente a diferencia de los grados académicos que entregan otras universidades del mundo en 4 años de pregrado o incluso menos”.

 

Rector Julio Castro, Universidad Andrés Bello:

  • “Este es un debate pertinente y necesario para el Chile actual. En nuestro país y en gran parte de América Latina las carreras universitarias han sido históricamente más largas que en otros sistemas comparables”.
  • “En Europa muchas carreras tienen una duración de cuatro años, tras los cuales los estudiantes pueden optar por especializaciones, magísteres o doctorados. Esa lógica concibe la educación como un proceso a lo largo de toda la vida. Así, el estudiante se titula, se inserta en el mercado laboral, adquiere experiencia y luego vuelve a la universidad para continuar su formación”.
  • “Desde esa perspectiva, acortar las carreras puede ser una oportunidad para hacer el sistema más pertinente y actualizado”.
  • “La calidad de la formación no depende exclusivamente del número de años, sino del perfil de egreso. La calidad se asegura en función de las competencias que se esperan del egresado, más que de la duración nominal de los estudios. Si el perfil de egreso está correctamente diseñado es perfectamente posible formar profesionales sólidos en menos tiempo”.

 

Rector Francisco Covarrubias, Universidad Adolfo Ibáñez:

  • “Nosotros creemos que lo importante es acortar la carrera profesional. En Chile, y en Latinoamérica, en general, las carreras son muy profesionalizantes. En el mundo, el ejemplo clásico de EE.UU, donde la gente va al college cuatro años y después tiene una formación profesional que dura dos o tres años. Entonces, el total de la formación para un estudiante norteamericano es de seis o siete años, pero lo profesional es mucho más corto”.
  • “Lo que nosotros hemos hecho en la UAI fue establecer una formación en artes liberales que dura un año y medio, que está inserta en las carreras. Por ejemplo, ingeniería comercial dura cinco años, pero hay dieciséis cursos que son de artes liberales, que equivale a un año y medio. Por lo tanto, hemos reducido la formación profesional, propiamente tal, de ingeniería comercial a tres años y medio”.
  • “Estamos convencidos que lo que necesita la formación, sobre todo de cara a la incertidumbre que genera la IA, es más formación general y menos formación profesional. Profesionales que aprendan a pensar, que tengan plasticidad intelectual, discernimiento ético, interdisciplinaridad, pensamiento crítico, y todo eso lo da la formación general».

 

Rector Cristián del Campo, Universidad Alberto Hurtado:

  • “El debate es legítimo, pero corre el riesgo de responder a la pregunta equivocada. El problema no es la duración de las carreras, sino el diseño de las trayectorias”.
  • “Cuando se compara con EE.UU, la formación total para ejercer derecho o psicología no es tan distinta; lo que cambia es cómo está organizada. Por eso el desafío real no es acortar, sino rediseñar: avanzar hacia un sistema modular, con certificaciones intermedias que tengan valor en el mercado laboral, que permita interrumpir y retomar estudios sin perder lo construido”.
  • “En la UAH, la mayoría de los estudiantes son egresados de colegios municipales y particulares subvencionados, que no han acumulado el capital cultural que otros sí pudieron obtener. Para nuestros estudiantes, la universidad no es un trámite de certificación, sino el espacio donde se forma el pensamiento crítico, la capacidad de colaborar, el sentido de lo público. Recortar ese tiempo sin reemplazarlo con algo mejor es, sencillamente, darles menos”.

 

Rector Juan Eduardo Vargas, Universidad Finis Terrae:

  • “El debate sobre el acortamiento de las carreras parece diseñado para un nicho de universidades extremadamente selectivas, pero no para la realidad del sistema general”.
  • “A diferencia de otros países, en Chile el título universitario incluye la habilitación profesional inmediata. Si sumamos los exámenes de colegios profesionales o los postgrados obligatorios en el extranjero, el tiempo real para ejercer no es muy distinto del resto de los países”.
  • “Además, las universidades chilenas asumen el desafío de hacerse cargo de las lagunas pedagógicas con las que muchos estudiantes egresan del sistema escolar. Lograr esto requiere un tiempo de maduración académica que no se puede recortar por decreto sin afectar la calidad de nuestros egresados”

 

Fuente: X ante 

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