Madrid, España. abril de 2026- En un contexto marcado por el consumo masivo de contenidos digitales y el auge de plataformas de videos cortos, Marta Abanades, directora del grupo de investigación Ecologías de Aprendizaje y Competencias Digitales de la Universidad Europea, advierte sobre los efectos que esta transformación está teniendo en el cerebro, la atención y el aprendizaje, especialmente en niños y jóvenes. 

De acuerdo con la experta, existe una diferencia sustancial entre la lectura profunda y el consumo de contenido digital breve. Mientras leer un libro implica procesos cognitivos complejos como la comprensión, la interpretación y la reflexión, el consumo de videos cortos activa mecanismos de recompensa inmediata que pueden generar hábitos adictivos y limitar la capacidad de análisis. 

“Leer un libro no es sólo adquirir información, es un ejercicio de pensamiento crítico. El resumen te dice qué pasó; el libro te enseña a pensar sobre lo que pasó”, señala Abanades. 

La investigadora es enfática en afirmar que la reducción de la capacidad de atención profunda es una realidad comprobable. La hiperconectividad, explica, está afectando funciones clave como la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la concentración. 

“Las personas hiperconectadas presentan mayor impulsividad, dificultad para sostener la atención en tareas largas y menor tolerancia al aburrimiento”, advierte. Este fenómeno tiene un impacto directo en la comprensión lectora de textos complejos y en el rendimiento académico, generando dificultades para procesar información de manera profunda y sostenida. 

El hábito de “escanear” contenidos en pantalla, saltando palabras o ideas, también está generando consecuencias importantes. Según Abanades, este tipo de lectura reduce la capacidad de retención y limita el pensamiento analítico. 

El cerebro procesa la información de forma superficial, lo que afecta la codificación, la consolidación y la recuperación de la información”, explica. A largo plazo, esto puede traducirse en dificultades para conectar ideas, inferir conceptos y evaluar críticamente la información. 

Frente al auge de herramientas de inteligencia artificial capaces de resumir grandes volúmenes de información en segundos, la experta plantea una reflexión clave: el valor de la lectura no está en la información, sino en el proceso mental que implica.

“La lectura profunda es un entrenamiento cognitivo. El resumen evita ese esfuerzo y, por tanto, limita el desarrollo de habilidades como la creatividad, la memoria y la capacidad de análisis”, afirma. 

El impacto es aún mayor en niños y adolescentes, cuya corteza prefrontal —encargada de funciones como la atención, la toma de decisiones y la regulación emocional— aún está en desarrollo. 

“El niño no elige mal, simplemente aún no tiene las herramientas neurológicas para elegir mejor”, explica Abanades. La experta identifica varias “banderas rojas” que pueden indicar afectaciones en la salud mental por el uso excesivo de pantallas: 

  • irritabilidad extrema al limitar dispositivos 
  • pérdida de interés en actividades offline 
  • problemas de sueño 
  • bajo rendimiento académico 
  • aislamiento social 

Estas señales, advierte, deben ser atendidas desde un enfoque preventivo y educativo. Abanades insiste en que el problema no es el uso de la tecnología, sino la falta de educación en su gestión. “La competencia digital no es saber tocar una pantalla, sino saber pensar mientras la usas”, afirma. 

Finalmente, la experta resume el desafío actual en una idea central: educar en un entorno que exige habilidades que ni niños ni adultos dominan completamente. “El mayor reto es educar en funciones ejecutivas en un mundo que constantemente las debilita”, concluye. 

Sobre la Universidad Europea 

La Universidad Europea es una institución dinámica, orientada a aportar valor a su sociedad y a contribuir activamente a su progreso. Fiel a su vocación innovadora, promueve una investigación aplicada y útil para la sociedad y sustenta su actividad en la potenciación del individuo, con un modelo educativo internacional, conectado con el mundo profesional y de alta calidad académica. Esta filosofía la ha convertido en la primera universidad privada de España por número de estudiantes. Actualmente son más de 30.000 los estudiantes de Grado, Postgrado o Formación Profesional Superior que cada año se forman de manera presencial o semi presencial en alguno de sus campus o en modalidad online. 

En España, la institución cuenta con tres centros universitarios: Universidad Europea de Madrid, Universidad Europea de Valencia y Universidad Europea de Canarias. Estos centros acogen cuatro Facultades y Escuelas de Grado, así como la Escuela de Postgrado de la Universidad Europea y la Escuela Universitaria Real Madrid – Universidad Europea. Asimismo, cuenta con dos Centros Profesionales, que imparte Ciclos Formativos de Grado Superior y comparte el mismo espacio universitario que las demás modalidades de enseñanza superior en Madrid y Valencia. La Universidad Europea de Valencia ofrece un grado internacional en gestión turística y del ocio impartido 100% en lengua inglesa.  

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Equipo Prensa
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