Santiago, abril de 2026.- A pocas semanas del inicio del año académico, estudiantes de enseñanza media entran en una fase decisiva: el periodo de adaptación queda atrás y da paso a un ritmo más exigente, marcado por las primeras evaluaciones y el avance de contenidos. En este escenario, la presión comienza a instalarse incluso antes de conocer los primeros resultados.

Retomar hábitos, sostener el rendimiento y ordenar el estudio se vuelven clave. No solo para enfrentar asignaturas como Matemáticas y Lenguaje, sino también para avanzar en el proceso de acceso a la educación superior, que se construye desde primero medio y condiciona las opciones futuras.

Con el año escolar en marcha, el desafío ya no es solo adaptarse a la rutina, sino recuperar el foco académico a tiempo. “En enseñanza media, el rendimiento se construye de forma progresiva: las notas se acumulan desde primero medio y, hacia los últimos años, se suma la preparación para la PAES. Postergar ese orden puede generar una desventaja difícil de revertir”, explica Carolina Rojas Parraguez, directora académica de CPECH.

Acompañamiento de valor

Lejos de concentrarse únicamente en el último año, el camino hacia la educación superior comienza mucho antes. Las notas de enseñanza media —a diferencia de la prueba— son acumulativas, lo que convierte cada evaluación en un factor relevante dentro del resultado final.

“Este es un periodo clave para ajustar hábitos, organizar el estudio y detectar a tiempo posibles brechas. Anticiparse permite enfrentar el año con mayor claridad y evitar que las dificultades se arrastren”, señala Carolina Rojas Parraguez.

En este proceso, el rol de los apoderados resulta clave. Son ellos quienes pueden orientar, motivar y acompañar a los estudiantes en decisiones que muchas veces, por su edad, no logran dimensionar completamente, especialmente cuando el foco suele estar en el día a día más que en el largo plazo.

Cuando el foco académico se posterga, el margen de acción se acorta y la exigencia aumenta, especialmente en los cursos finales. Por el contrario, iniciar este proceso desde etapas tempranas permite avanzar con mayor equilibrio y progresión.

“El acompañamiento constante entrega estructura al aprendizaje. Permite monitorear avances, reforzar contenidos críticos y sostener un ritmo de trabajo que favorece resultados más estables”, agrega.

Refuerzo temprano

La enseñanza media presenta exigencias distintas según la etapa. En primero y segundo medio, el foco está en consolidar aprendizajes y mantener un buen desempeño, considerando que estas calificaciones comienzan a definir el NEM y el Ranking, que ponderan en promedio entre 30 y 60%. En este tramo, el refuerzo temprano se posiciona como una herramienta clave para fortalecer bases y prevenir rezagos.

En tercero medio, la preparación para la PAES se integra de manera más directa, combinando el trabajo escolar con el desarrollo de habilidades y la familiarización con la prueba. En cuarto medio, en tanto, el desafío es estratégico: cerrar el promedio y enfrentar el examen con un plan claro.

Esta evolución también se refleja en una mayor demanda por apoyo académico desde los primeros años. Programas como +NOTAS de CPECH, una iniciativa pionera en el sector, dirigidos a estudiantes de primero a tercero medio, han ido ganando espacio como complemento al colegio, con foco en reforzar asignaturas clave alineadas al currículum oficial, en modalidades presencial, e-learning y online. Además, permiten preparar un componente clave de la postulación universitaria, las notas, que cada vez pesan más dentro de la ponderación.

Junto con el refuerzo académico, estas experiencias también aportan en el desarrollo personal. Asistir a un preuniversitario permite a los estudiantes salir del entorno habitual del colegio, interactuar con pares de distintos contextos y desenvolverse en espacios educativos más diversos, con dinámicas más cercanas a la educación superior.

Esta experiencia no solo fortalece el aprendizaje, sino que también entrega herramientas de autonomía, adaptación y socialización, funcionando como una primera aproximación al mundo universitario y a sus exigencias.

Entre 2023 y 2024, +NOTAS de CPECH creció un 30%, y entre 2024 y 2025 duplicó su alcance, con una expansión especialmente relevante en la Región Metropolitana y la zona sur del país. Este aumento refleja la importancia que apoderados e instituciones están dando a este tipo de iniciativas de apoyo académico.

Casos como el de la estudiante Mei Zhu Montenegro dan cuenta de su impacto: logró subir su promedio en Matemáticas de 5,1 a 6,4.

“Hoy existe mayor conciencia de que el proceso de admisión no se define en un solo momento. Es el resultado de un trabajo sostenido, donde la planificación y la constancia marcan una diferencia concreta en las oportunidades futuras. Por eso, no es necesario esperar a tener malas notas para actuar: anticiparse permite corregir a tiempo y enfrentar el año con mayor seguridad. Mientras antes comience la preparación, más oportunidades hay de ingresar a la carrera deseada”, concluye Carolina Rojas Parraguez.

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Equipo Prensa
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