- De acuerdo con Impulso Docente, el acompañamiento pedagógico aumenta significativamente el tiempo que los estudiantes permanecen enfocados en actividades de aprendizaje. La evidencia internacional muestra que este tipo de programas puede generar avances equivalentes a hasta tres meses adicionales de aprendizaje en un año escolar.
Un análisis de resultados del programa Impulso Mentor, desarrollado por Impulso Docente, evidenció que la implementación de mentorías a profesores incrementa en 35% el tiempo efectivo en que los estudiantes se mantienen en la tarea durante la clase. En términos concretos, esto equivale a siete alumnos más por curso atentos y participando activamente o hasta tres meses adicionales de aprendizaje en un año.
El aumento del tiempo en tarea es considerado en la literatura especializada como un indicador temprano y robusto de mejora pedagógica. En esa línea, evidencia internacional muestra que programas de mentoría docente pueden generar en un año avances equivalentes a +2,9 meses de aprendizaje en matemáticas y +2,7 meses en lectura (Grissom, 2021).
Estos resultados son relevantes en un contexto de fuerte tensión en el sistema educativo chileno. Según un estudio del centro de estudios Horizontal (2025), 22.949 docentes menores de 40 años están fuera del sistema escolar, lo que representa el 14% de la dotación actual de profesores de aula en educación básica y media. De ellos, el 76% abandonó antes de cumplir cinco años de ejercicio.
La deserción docente temprana no es un fenómeno nuevo. Datos del CIAE (2013) muestran que el 40% de los profesores deja el sistema antes de los cinco años. Entre las principales causas se identifican aislamiento profesional, agotamiento y falta de apoyo en los primeros años de carrera, factores que la mentoría busca abordar mediante acompañamiento sistemático y retroalimentación estructurada.
Frente a este escenario, la mentoría aparece como una política pública ya diseñada, pero con importantes brechas de implementación. La Ley 20.903 estableció el acompañamiento obligatorio a docentes nóveles a través del Sistema de Inducción y Mentorías, parte del Plan Nacional Docente. Sin embargo, una evaluación del PNUD (2023) reveló que, aunque se crearon duplas equivalentes al 11,1% de los docentes principiantes, solo 1% recibe efectivamente el acompañamiento contemplado en la normativa.
Para Florencia Mingo, directora ejecutiva de Impulso Docente, “tenemos una política pública que reconoce el valor del acompañamiento, pero su ejecución sigue siendo marginal. La evidencia muestra que cuando la mentoría se implementa con estándares claros y seguimiento, el impacto es inmediato tanto en el bienestar docente como en los aprendizajes. Invertir en mentorías no es solo apoyar a los profesores en sus primeros años; es una estrategia directa de mejora pedagógica, que fortalece oportunidades reales de aprendizaje para cada estudiante”.
En ese contexto, la organización desarrolla un Diplomado en Mentoría Docente —cuya nueva edición comenzará en abril— orientado a fortalecer competencias de observación, retroalimentación y acompañamiento profesional. El 76,6% de los graduados continúa realizando mentorías tras egresar, en contraste con el 4% registrado a nivel nacional, lo que evidencia una brecha entre certificación formal y ejercicio efectivo del rol.
A la fecha, el Diplomado en Mentoría de Impulso Docente ha formado a 556 mentores, de los cuales el 77% continúa realizando mentorías tras egresar y el 100% ha acompañado a tres o más docentes desde su certificación, consolidando una red activa de acompañamiento profesional en el sistema escolar.





















