Las vacaciones en los niños y niñas se asocian no solo al término del periodo escolar, también se vinculan a tiempo en familia, descanso y diversión. Un desafío importante para padres separados es coordinar y organizar el periodo de vacaciones, muchas veces esto puede generar dificultades que repercuten en la salud emocional de los hijos e hijas, sobre todo cuando existe una disputa en la relación de padres que se traspasa a los infantes de forma directa o indirecta.

Tener presente el mundo emocional de los niños y niñas puede ayudar a las y los cuidadores a no cometer errores como, por ejemplo, pedirle al niño que elija con quien quiere pasar más tiempo; ello solo genera sentimientos de culpa y ansiedad, ya que la elección puede ser muy compleja. Organizar los tiempos, espacios, fechas y lugares, es tarea de los adultos, considerar la opinión de los hijos necesariamente implica que elija a uno de sus padres.

Cuando las vacaciones se transforman en un campo de batalla y conflicto interparental, los niños quedan expuestos a tensiones que afectan su sensación de seguridad, más aún cuando escuchan críticas hacia el otro progenitor, presencian discusiones o son utilizados como mensajeros; afectando directamente el bienestar emocional.

Ser conscientes de velar por el interés superior de cada niño, es una necesidad prioritaria; dejar de lado los egos y la competencia es una tarea posible si existe voluntad de ambas partes.

Ivonne Maldonado Directora Carrera de Psicología Universidad de Las Américas, Sede Concepción

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