De acuerdo con Stefanini Cyber, el uso de modelos generativos para infiltración y manipulación de sistemas inaugura una era de ataques entre inteligencias artificiales

El espionaje digital basada en inteligencia artificial está dejando el terreno de la ficción para convertirse en una de las principales amenazas cibernéticas globales hacia 2026. A medida que gobiernos, instituciones financieras y corporaciones automatizan decisiones estratégicas, los ataques impulsados por IA generativa ganan sofisticación, escala y objetivos cada vez más geopolíticos.

En los últimos meses, investigaciones en Estados Unidos revelaron intentos coordinados de espionaje que involucraban modelos generativos aplicados a la infiltración en entornos sensibles. Estos ataques simulan comportamientos humanos, se camuflan en flujos legítimos de información y son capaces de procesar, cruzar y explotar datos a una velocidad imposible de alcanzar manualmente.

“Estamos entrando en una etapa en la que la espionaje digital deja de ser puntual para convertirse en parte de una estrategia automatizada y continua. La IA generativa puede operar con volúmenes masivos de datos y utilizar lenguaje natural, lo que dificulta significativamente su detección en tiempo real. Esto puede comprometer tanto decisiones de Estado como secretos industriales estratégicos”, afirma Leidivino Natal da Silva, CEO global de Stefanini Cyber.

Según los expertos, la nueva frontera de los ataques estará marcada por enfrentamientos directos entre inteligencias artificiales. “IA contra IA” ya no es un escenario hipotético: empieza a perfilarse como una dinámica emergente en la que sistemas inteligentes intentan engañar, manipular o paralizar a otros sistemas —incluidos asistentes virtuales, plataformas de análisis predictivo e incluso algoritmos de defensa cibernética.

En América Latina, el riesgo es concreto. Países como Brasil, Chile, Colombia y México no solo están ampliando su infraestructura digital, sino que también han ganado relevancia estratégica en sectores como energía, finanzas y recursos naturales. “Estos mercados se han convertido en objetivos prioritarios, incluso por su creciente adopción de IA. Pero sin una gobernanza cibernética robusta, los propios sistemas que deberían proteger los datos pueden convertirse en puertas de entrada para ataques más sofisticados”, advierte Natal.

Para Stefanini Cyber, mitigar estos riesgos requiere acciones proactivas de ciberinteligencia, protección específica para los modelos de IA e inversión continua en resiliencia digital. “El concepto de seguridad en capas adquiere nuevas dimensiones: ahora también será necesario blindar el núcleo algorítmico de las empresas”, concluye Leidivino Natal.

 

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Equipo Prensa
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