- Estudiar online en el extranjero permite gestionar mejor el tiempo, reduce costos, abre acceso a programas internacionales sin desplazamientos y potencia la proyección laboral y redes de contacto.
Santiago, 06 de enero de 2026.- En medio de la entrega de los resultados PAES, las cifras indican que en los últimos años, cada vez más chilenos han decidido cursar estudios superiores de manera digital, llegando a niveles históricos. De hecho, la CNA registra que la matrícula en esta modalidad ha aumentado un 70% en los últimos 5 años y representa casi un 17% de la matrícula total.
Manuel Herrera, director académico de Relaciones Institucionales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), señaló que “Chile tiene hoy una oportunidad extraordinaria para consolidar un ecosistema académico robusto en educación virtual. Cuenta con instituciones sólidas, marcos regulatorios claros y un sistema de acreditación que puede evolucionar hacia estándares que fortalezcan aún más la confianza en la calidad de los programas online. La educación a distancia es un gran instrumento para corregir desigualdades sociales”.
Desde UNIR, indican que actualmente hay más de 500 profesores y universitarios chilenos que están realizando estudios de postgrados altamente especializados, casi 250 docentes están con becas para perfeccionar sus conocimientos con becas de UNIR, en convenio con una decena de universidades chilenas.
Esta manera de estudiar puede suceder en universidades locales o extranjeras, pero en ambos casos, esto reduce las barreras geográficas, en un país extenso y muchas veces lejano como Chile. Una tendencia que, acelerada por la pandemia, se está consolidando en Chile, respondiendo a nuevas necesidades como flexibilidad, ahorro y proyección laboral.
Algunas de las razones que explican este fenómeno:
- Manejo de tiempos
La educación superior en modalidad digital permite a los estudiantes organizar sus horarios de acuerdo con su rutina personal y laboral. Muchos chilenos trabajan, emprenden o tienen responsabilidades familiares, lo que dificulta asistir a clases presenciales en horarios rígidos. Los programas online ofrecen posibilidades de clases asincrónicas, acceso permanente a materiales y la posibilidad de avanzar a su propio ritmo, facilitando la compatibilidad entre estudio, trabajo y vida personal. - Manejo de costos
Estudiar implica altos gastos en matrícula, pasajes, y alojamiento, alimentación y seguros, si pensamos en estudiar en el extranjero. En cambio, la modalidad digital elimina gran parte de estos costos, permitiendo acceder a universidades —incluso internacionales— por una fracción del valor total. Además, no se incurre en endeudamiento por mantención en otro país, lo que convierte a la educación digital en una alternativa mucho más accesible económicamente. Adicionalmente, la burocracia y costos de visa quedan fuera del presupuesto. - Seguridad
En países como en Chile, la modalidad online permite estudiar desde un entorno seguro, sin salir del hogar, lo que genera una gran comodidad cuando la percepción de inseguridad en traslados nocturnos es alta. - Acceso internacional sin moverse de Chile
Hoy es posible asistir a clases dictadas por docentes extranjeros, compartir con alumnos de distintas nacionalidades y obtener un título internacional sin salir del país. Esto democratiza el acceso a programas académicos de alto nivel, que antes solo estaban disponibles para quienes podían costear una experiencia presencial fuera de Chile. Además, permite mantener redes personales y laborales locales mientras se construye un perfil profesional con proyección global. - Proyección laboral y redes internacionales
Estudiar y actualizar los conocimientos permite ampliar las redes de contacto (a nivel internacional) y fortalecer el currículum con una formación reconocida (dentro o fuera de Chile). Esto abre oportunidades de empleabilidad en empresas locales, pero también en multinacionales, trabajos remotos y proyectos globales, un factor cada vez más valorado en el mercado laboral actual.





















